El Comunicador Social del siglo XXI como «contrapoder»
del Estado.
El presente artículo hace referencia a la
velocidad con la que circula hoy en día la información. Al estar inmersos en la
llamada era del conocimiento, la sociedad exige estar informada oportunamente,
ya que el público de hoy es mas critico, analítico y con más herramientas para
verificar la información que como comunicadores les estamos brindando.
Alvin
Toffler sostiene que la humanidad se ha desarrollado en tres etapas evolutivas,
muy importantes a las que el denomina “olas”:
*La
primer “ola” fue la civilización agrícola, surgida hace aproximadamente diez
mil años y que duró hasta 1660, comprendiendo la etapa primitiva, antigua y
medieval de la humanidad.
*La
segunda ola, surgió con las revoluciones industriales europeas, entre 1660 y
1760 y se prolongó hasta mediados del siglo XX.
* Y
a partir de los años 50, aparece la
tercera ola y ultima, cuya característica fundamental es el manejo vertiginoso
de la información y del conocimiento.
Nos
hace énfasis en la evolución que han llevado los medios tradicionales, llegando
a dispositivos electrónicos, dejando atrás la imprenta, radio y a si mismo la televisión;
evolucionando a redes sociales como twitter, facebook, portales de noticias,
radio por internet y demás.
De aquí
que se inicie un nuevo poder en la sociedad: el de la información. Quien tiene información
puede alcanzar metas, doblegar enemigos y ejercitar un mando sobre los
desposeídos de esta información. (Jorge Lazo,1995)
Esto
quiere decir que actualmente ya no vales por lo que tengas, si no por el
conocimiento que llevas, mientras más sepas, eres más valioso para la sociedad,
gobierno y medios.
Pero
tener tanto conocimiento puede presentar ventajas y desventajas; tanto para el
que las tiene, como para el gobierno ya que este puede sentirse amenazado y
tomar medidas para acortar la libertad de expresión.
En México
son muchos los ejemplos de actos que realiza el gobierno en contra de los
comunicadores que saben más de lo que deberían; llegando muchas veces a las desapariciones
de estos. En Oaxaca el ejemplo más claro fue el del asesinato de dos
comunicadoras indígenas, las cuales por no convenir a los intereses del
Gobierno fueron acribilladas en una de las acciones más violentas en contra de
esta noble profesión.


